Hace un tiempo Garofdalus me dijo que “la música verdadera la interceptan aquellos que poseen la habilidad de capturarla, y la traen a las personas que no pueden interceptarla por sí mismas, pero que la disfrutan una vez que se les transmite”. Él cree que la música, al igual que la materia, no es creada, sino que existe en alguna parte del universo.

Cuando los músicos hacen bien su trabajo el resultado puede llegar a ser una herramienta poderosa para elevar el alma humana, para inspirar, consolar y hacernos más felices y mejores como personas. En las propias palabras de Garofdalus, “lo que nosotros llamamos música es nuestra interpretación de algo mucho más grande, glorioso y eterno, aunque incomprensible”.

Él también cree que la música tiene un lado oscuro, como la mayoría de las cosas en la vida. Puede ser utilizada para destruir, denigrar, esclavizar y promover un comportamiento pernicioso, así como adormecer nuestros sentidos y la inteligencia natural que tenemos como seres humanos.

La manera en que la música nos gusta o nos disgusta depende, en cierta manera, de la manera en que nuestros cerebros están cableados. Todos los seres humanos percibimos algo diferente y único. La clase de música que le gusta a Garofdalus es la que es capturada por aquellos que hacen un esfuerzo intelectual y espiritual para ser capaces de interceptarla. En la opinión de Garofdalus, hay muchos que han alcanzado el éxito haciéndolo de esa manera, y son esos músicos quienes le han inspirado durante toda su vida.

Hoy en día casi cualquiera puede combinar sonidos, voces, ritmos y efectos especiales, obteniendo como resultado algo placentero para nuestros oídos. Eso es lo que llamamos la música popular que alcanza a las masas. Según Garofdalus, ese tipo de música es a menudo el producto de un negocio rentable.

Garofdalus evita cualquier clase de crédito o reconocimiento, pero es su esperanza que, gota a gota y poco a poco, pueda continuar influyendo positivamente en la gente a través del arte que él intercepta y transmite.

Ya sea por medio de su música o sus escritos acerca de tierras lejanas y nobles personajes, Garofdalus comparte lo que a él le inspira y eleva, con la esperanza de poder así inspirar y elevar a otros.

Te invito a tocar una de sus canciones o a abrir uno de sus libros, y a dejar que tu alma se impregne de esa “materia eterna” que él está capturando para ti.

 

Andrea Pasolini Dall’Onda


Nota: En el pasado Garofdalus ha utilizado los seudónimos Il Garofalo II y Ale Garofalo para publicar sus libros y editar su música, respectivamente. Asimismo, él fue uno de los fundadores de una banda musical llamada Lúcuma.

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